ξαναγεννηθεί
(Xanagennitheí)

SanaGénesis

Re-Naciendo a través de la Sanación, un viaje a nuestro interior..

Una hermosa y amorosa forma de Sanación aprendiendo la importancia del porqué debemos sanar, desde la profunda Consciencia que interactuamos con “Energías Conscientes de La Vida” que sólo intentan desde el aprendizaje conducirnos a la Re-Unión con la Fuente Divina del Amor.                                                                                                                                                                                   Nancy Riquelme Armijo

Los seres humanos como especie y como individuos traemos a nuestro haber innumerables desastres calamidades, cataclismos, catástrofes, devastaciones, hecatombes, caos, ruina, desgracias, adversidades y muertes que cargaremos pues han quedado grabados en la memoria ancestral de nuestro ADN.

A escala de individuos, hemos enfrentado muchas veces duros períodos con un componente de fuerte estrés y profundo dolor emocional donde la mayoría de las veces resulta muy difícil de superar y donde se experimenta un tocar fondo.

Por algún motivo cuando el ser humano ha tocado suficientemente fondo y no queda más fondo donde caer, donde ya no queda lugar para ir tras más dolor, el individuo experimenta una última perdida, la pérdida del apego a su dolor, experimenta entonces una especie de muerte emocional, entendemos por muerte la irrupción, culminación, el término, el fin de un ciclo vital de alguien o algo, como una situación o un proceso en este caso de dolor, Surge entonces y desde el interior la imperiosa necesidad de emprender el camino de auto-recuperación, de sanación, de resurgir, de «Re-Nacer» siempre a una nueva vida enriquecida con la experiencia a partir de lo que quedó, de las cenizas que dejó la muerte del proceso anterior.

SANAGÉNESIS
Un viaje a nuestro interior..

Está inspirada en la hermosa palabra Griega ξαναγεννηθεί, cuya pronunciación es Xanagennitheí, encierra precisamente este concepto. Un Re-Nacer, un nuevo nacer, un volver a Nacer nuevamente tras una muerte, entendiéndose por muerte como un cambio inminente y necesario, para este re-nacer desde las cenizas.

Este concepto sumado al concepto sobre la necesidad de sanar desde el origen del conflicto para experimentar una transformación en paz, reconciliándose con la vida. Ambos conceptos son reunidos en una amalgama perfecta, una ComúnUnión, originando a partir de una sola pronunciación que engloba todo lo anterior el nacimiento de “SanaGénesis”

Sobre esto es que quiero compartirles acá. Mucho se habla sobre trabajarse, sobre irse al interior y trabajarse desde allí, la pregunta inmediata que surge con demasiada frecuencia es, ¿cómo nos vamos al interior, si desde que nacemos somos educados para aceptar la creencia que el único mundo que importa y que existe y que la vida ocurre en el exterior?.

Entonces ¿Qué es trabajarse desde el interior y, cómo hacerlo? Seguramente existen muchas formas para hacerlo, yo conozco esta, la que he llamado SanaGénesis, porque siento, he comprobado con quienes asisten a mis terapias, y quienes la han aprendido y practicado también sienten que, su práctica nos conduce a un Re-Nacer, un nuevo Nacer desde las cenizas de nuestros dolores y nuestras emociones.

Numerosas terapias y disciplinas emplean diversos medios para inculcarnos una necesidad de disolver, separarnos, alejarnos, desbaratar, deshacernos, desvincularnos de nuestros aspectos oscuros, de nuestra «Sombra», en un esfuerzo por hacerla desaparecer sin conseguirlo realmente. El planteamiento que hacemos acá es preguntarnos, qué ocurriría si en lugar de intentar extirpar nuestra sombra, intentaramos conocerla más de cerca, en un acercamiento desde la pureza del aprendizaje para saber que nos trata de decir.. 

Sabemos gran parte de las enfermedades “QUE SUFRIMOS” tienen raíces emocionales, sabemos que las enfermedades nos muestran lo que estamos haciendo o dejando de hacer, lo que debemos cambiar, las dolencias físicas son una especie de alerta a la cual debemos prestar atención. 

Las circunstancias difíciles que nos toca enfrentar, comúnmente conocidas como problemas, así como los accidentes, las enfermedades no son casuales, más bien son causales, nos están avisando, nos están previniendo, o nos están anuncian algo.

Tal vez deberíamos dejar de preguntarnos por qué me ocurre esto o lo otro, quizás deberíamos centrarnos en el «para qué» me ocurre esto o aquello. Toda enfermedad indeclinablemente siempre nos va a conducir a una enseñanza, a un aprendizaje que si le prestamos la suficiente atención, nos conducirá a un conocimiento que nos permitirá dejar atrás el papel agobiante de víctimas de las circunstancias y en su lugar tomar el control de nuestras enfermedades, de nuestra vida..  Un un conocimiento que nos permitirá una alta transformación en forma de progreso, modificará nuestra forma de discernir, de percibir nuestro entorno y  de todo lo que antes concebíamos como situaciones negativas, agobiantes, problemáticas y opresivas, ahora las comprenderemos desde el aprendizaje como formidables oportunidades de obtener un alto conocimiento para nuestro constante crecimiento. De negativas las transformaremos en positivas liberándonos de la opresión del dolor y del miedo, ganando con ello medallas de sabiduría con cada batalla vencida.                                                                                                                                                                                                                    “El conocimiento es Poder, porque permite a nuestra libertad acceder”.

EN SITUACIONES DIFÍCILES, MUCHAS VECES DESEARÍAMOS CERRAR LOS OJOS Y QUE AL ABRIRLOS TODO ESTÉ BIEN

Cuando las etapas duras que nos tocan vivir, las comenzamos a mirar desde el aprendizaje, la perspectiva sobre ellas nos cambia, cambia nuestra forma de observar la vida, pues ya no somos las víctimas de las situaciones, más bien vemos experiencias difíciles como una fuente enriquecedora de experiencia aprendizaje y conocimiento.
Las emociones son un sistema de retroalimentación que nos ofrece orientación en nuestra vida cotidiana. Nos informan de lo que tenemos que hacer para sentirnos seguros y felices.

En nuestra infancia se nos enseña a “juzgar” nuestras emociones y a colocarlas en dos categorías:

Negativas (malas) Positivas (buenas)
Todo sentimiento que sea frío como Las emociones afectuosas como:
Miedo Amor
Humillación Honra
Pena Alegría
Dolor Gozo
Culpa Inocencia
Abandono Amparo
Frustración Logro
Odio Felicidad
Envidia Altruismo
Ira Calma
Son identificadas como buenas Son consideradas como Malas

Desde la mirada del aprendizaje las emociones son maestras y maestros, pero tal como sucede en la secundaria solo nos agradan los maestros que nos enseñan materias de nuestro agrado y fáciles como: Artes, música, natación, empero el maestro de matemáticas, filosofía, física, química, los odiamos.

El reto es redefinir nuestra relación con “todas” nuestras emociones y cambiar la forma de relacionarnos con ellas, incluso con las que han sido juzgadas como negativas. INTENTARE EXPLICAR ESTA HERMOSA FORMA DE HACERLO :

Hemos sido el cerebro lavado de la niñez al juzgar las una emoción mala. Nos han enseñado a negar y reprimir nuestras emociones negativas, a ahogarlas, a negarlas, a arrancarlas, a enterrarlas, a destruirlas, obviarlas, controlarlas y a acallarlas.

A pesar de sus nombres, todas las emociones se convierten en negativas cuando nos negamos a sentirlas y expresarlas, sean estas el amor o la rabia, buenas o malas

Eventualmente, a todos nos explotan las emociones reprimidas en cólera, ya sea con la rabia hacia adentro o hacia afuera, y lo pagamos con los que más cerca están de nosotros, ya sea nuestra pareja, hijos, nuestros padres o familiares.

Las emociones reprimidas siempre tienen un impacto negativo en nuestras vidas. Adicciones, preocupación, inseguridad, impotencia, aumentan cuando estas se reprimen.
Es la “represión” de la emoción que provoca la destrucción, no la emoción en si misma. Del mismo modo, el amor que es reprimido, puede ser tan destructivo como la ira.
Las situaciones o las personas, sirven como disparadores de nuestras emociones. El objetivo de la emoción es ofrecer retroalimentación.

Las emociones son energías que necesitan ser sentidas y expresadas con respeto, acuden a nuestro llamado, se presentan cada vez que nosotros les invitamos. Como todo en el Universo es energía, ellas no escapan a la regla por tanto son energías, pero también son conscientes, ellas saben cuál es su rol en cada uno de nosotros.

Todas las emociones, tienen la intención de ser sentidas, conocidas, aprendidas expresadas y puestas en libertad. Ser honesto con uno mismo es la clave para aprovechar «El Poder» de nuestra naturaleza emocional.

El sentir con honestidad, nuestras emociones y aprender de ellas todo lo que tienen para enseñarnos, esa energía «Consciente» atrapada en nuestro interior se convierte en una fuerza constructiva para nuestras vidas. De lo contrario permanecerá en nosotros manifestándose hasta que la hagamos consciente, demore lo demore, entregando señales emotivas y hasta físicas si nuestra obstinación en negarlas persiste.

MAESTROS

Las Emociones son Maestros y Maestras su misión es comunicarnos y enseñarnos que el cambio es necesario.

Cuando nos remueve una emoción de aquellas equivocadamente llamadas negativas, provocada por una situación o una persona cercana o lejana, lo que ocurre dentro nuestro es lo importante, y es donde debemos prestar atención, el mirar qué o quién nos provoca, o del porque una situación difícil nos ocurrió, es mirar hacia afuera, buscamos afuera las respuestas que solo pueden ser encontradas dentro nuestro, cuando el afuera no es nada más que el reflejo de nuestro interior, un espejo.

El verdadero motivo de experimentar situaciones y experimentarlas con personas, es que las personas nos enfrentan a nosotros mismos, ellas reflejan nuestro interior a través de las emociones, pues la emoción que sentimos al experimentar una situación la sentimos dentro nuestro, no afuera en la situación o en la persona que sirvió de disparador de nuestra emoción.

Cuando identificamos una falta en alguien, vamos a poner un ejemplo, supongamos que tenemos un colega engreído, envidioso o no confiamos en el pues creemos que es deshonesto, algo nos ocurre con esa persona que no nos agrada, se hace necesario que nos preguntemos ¿Qué me ocurre con que esa persona posea esta falta? ¿Por qué su falta no me es indiferente? ¿Que siento en relación con esta falta? ¿Dónde siento que esta persona es engreída, envidiosa o deshonesta? ¿Acaso siento esto, allá en el interior del otro ? o ¿estoy sintiendo su engreimiento, su envidia o su deshonestidad acá en mi interior? o cuando identificamos la exageración en alguien. ¿Dónde sentimos esa exageración que tanto nos disgusta? Lo mismo con la, pena, ansiedad, dolor, impotencia, Amor, gozo, paz, felicidad, todas emociones que se manifiestan en nuestro interior, se sienten dentro, en lo profundo nuestro.

Identificar es Re-Conocer, «re-conocemos» en el otro lo que ya conocemos, podemos identificar porque ya conocemos lo identificado, no podríamos identificar lo que desconocemos.

Si producto de una experiencia singular hemos terminado con por ejemplo con rabia, dolor o resentimiento hacia alguien, es necesario que reflexionemos con una honestidad descarnada hacia nosotros mismos, sobre el verdadero motivo que nos condujo a sentir la rabia, el dolor o el resentimiento en ese momento, les sorprenderá lo que han de encontrar.

Las personas y las situaciones son nuestros espejos su rol es disparar nuestras emociones, para auto-conocernos, atendiendo lo que sucede allí, lo que hay dentro nuestro, lo que tenemos dentro que es lo que realmente somos en nuestro interior.

¿QUÉ HACEMOS ENTONCES CON LAS EMOCIONES Y CÓMO REACCIONAN ELLAS?

Toda vez que experimentamos una situación difícil se presentan las emociones, y ojo que nunca se presentan si no les llamamos o si no comenzamos previamente con el jueguito mental primero, de volver a pensar una y otra vez, a darle vueltas a situaciones innumerables veces al grado de terminar definitivamente bajando nuestras frecuencias con el pensamiento en fijación al recuerdo de situaciones dificultosas.

Entonces ¿qué estamos hacemos con las emociones?. Las invitamos a nuestro hogar interior, convirtiéndolas en nuestras invitadas para rápidamente embriagamos en ellas, rabia, ira, odio, miedo, pena, auto victimización, dolor, agresividad, explotamos embriagados en ellas en una verdadera orgía sin control, utilizando de blanco a las personas con las que interactuamos, para luego de saciados y avergonzados expulsemos de nuestro hogar interior a nuestras invitadas las emociones, arrojándolas lejos, expulsándolas como algo pernicioso, algo que no queremos re-conocer, para ello las arrancamos, ahogamos, enterramos, controlamos, las negamos, haciendo todo lo posible por olvidar la juerga a la que las y nos sometimos.

Y ellas lo saben. Ellas, las emociones saben lo que les hacemos porque son energías conscientes. Sienten lo que les hacemos, nuestro desprecio, nuestro tremendo rechazo, las invitamos y luego las arrojamos a patadas como si fueran lo más despreciable, les aseguro que nada ni nadie merece este trato.

Una y otra vez durante nuestra vida, cada vez que les llamamos o invitamos se presentan, una y otra vez nos embriagamos y luego del jolgorio las intentamos arrojar a puntapiés fuera de nuestras vidas, una y otra vez regresan si les volvemos a invitar, ellas siempre regresan, lo hacen por amor, porque son nuestras maestras y maestros.

Maestras donde su ÚNICO Y NOBLE rol es sólo enseñar, cuya única motivación es enseñar. SIMILAR A LOS MAESTROS QUE tuvimos cuando estudiábamos, aquellos antiguos maestros que POR VOCACIÓN dedicaron su vida a la enseñanza.

¿Recuerdan aquellos Maestros que permanecían en las aulas cuando un alumno no realizaba la tarea durante la jornada? Recuerdan que se quedaban esperando a los rezagados, pudiendo terminar la jornada, preferían quedarse esperarlos para asegurarse que terminaran de escribir toda la materia, lo hacían por vocación.

De la misma forma los Nobles Maestras y Maestros emociones continuarán presentándose cada vez que les invitemos y permanecerán generosamente en nosotros hasta que aprendamos la lección que nos deben entregar, nos lleve el tiempo que deba llevarnos, las vidas que debamos vivir. Intentando incesantemente desde el aprendizaje conducirnos a la Re-Unión con la Fuente Divina del Amor, ¿hasta cuándo? hasta cuando aprendamos. El tiempo no es problema pues la eternidad tiene paciencia..

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